Con la elección del nuevo Papa en esta época- conflictiva para la iglesia- a muchos parece aflorarnos algo así como un espíritu crítico ante el cómo puede existir gente que aun crea en estos personajes siendo pedófilos, corruptos, derrochadores, etc., etc., sin embargo no nos damos cuenta de que de la misma forma nosotros somos profundos creyentes de nuestras propias creencias. Y con esto apunto principalmente a nuestras creencias políticas, ya sea esta en el marxismo, socialismo, capitalismo, espiritualismo, etc., etc., incluso en el apoliticismo (se dieron cuenta que todo termina en “ismos”. Interesante)
Lo anterior no es algo bueno ni malo sino que tan sólo evidencia lo ciego que se puede ser al criticar y juzgar la creencia ajena sin poner en critica (ni darse cuenta, muy probablemente) de las propias creencias y, peor aún, ni cómo estas se intentan transmitir con la seguridad de que esta, la propia creencia y/o perspectiva, es la verdad que todos debemos compartir.
De todas formas y aprovechando el acontecer internacional relacionado con el catolicismo : ¿Se dan cuenta de lo relevante de elegir un papa latinoamericano en este momento? ¿Observaron el parecido que este Papa tiene con Juan Pablo II? ¿No parece llamativo que en el momento en que renuncia Benedicto XVI se da un buen momento para una reunión extraordinaria de cardenales-y hacer un cónclave sin hacer un llamado excesivo de atención? ¿serán meras casualidades todas estas cosas? Como sea, a diferencia de los dichos de monseñor Ezzati, este papa no es un regalo sino, lisa y llanamente, un acto político más de la santa iglesia católica.
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