domingo, 2 de junio de 2013

Django: El sublime arte de Tarantino puesto al servicio de la política de exterminio racista norteamericana

Django: El sublime arte de Tarantino puesto al servicio de la política de exterminio racista norteamericana.

Si hay algo en que Zizek parece no equivocarse es en que el cine es la más perversa de las artes, no porque te enseña qué desear sino qué te enseña cómo desear.

Django (personificado por Jamie Foxx), la película del esclavo negro que se transforma en asesino de asesinos, es a mi parecer, la imagen de la política americana y su auto-legalidad. Por poner sólo un ejemplo, en un momento de la película Django le dice a su jefe y socio, el casa recompensas que le da la libertad luego de asesinar a sus dueños, mientras  este está apuntando a un “delincuente” buscado por la ley que está junto a su hijo: "no puedo matarlo, está con su hijo" A lo que Dr. King Schultz, este socio (personificado por Christoph Waltz) le responde: "bueno, por lo menos alguien de la familia podrá despedirlo. Django, no olvidemos quien es él y qué es lo que hizo".

Así, se pone en cuestión la ética en función del ojo por ojo y diente por diente. ¿No es acaso esa la política norteamericana que, arrasando con lo que se cruza por delante, invirtiendo dinerales en armamento, y saliendo a la caza de sus "enemigos-delincuentes", nos dice en su discurso: "...pero no olvidemos quiénes son y qué es lo que han hecho".

Y esa es una buena pregunta, ¿quiénes son y qué es lo que han hecho? Algo que la película no deja claro más allá de lo contado por los protagonistas. También, ¿Qué hicieron estos “buscados” que los mismos caza recompensas no estén haciendo? Es, en el fondo, la puesta en escena de la manera en que lo absurdo y tautológico de la ley se inscribe en lo social. Es decir, la ley se cumple porque se cumple, porque “alguien” así lo dijo.

 La legalidad de la muerte, rentable para Django y su compañero el Dr. King, es avalada como negocio, sostenida bajo la premisa de matar por un bien mayor.  Y esa es una postura política, es la ideología de la dominación que avala el asesinato de los “malos” (vaya uno a saber realmente quiénes son esos malos y por qué son los malos) en pos de un ideal mayor (por ejemplo, la libertad del mercado, la comunidad, el pueblo, etc., etc. Cada ideología planteará su fin)

Debo admitir, sin ánimo de comentar mucho la película para quienes aun no la ven, que en un momento me deje llevar por la idea de que el par protagonista terminaría muerto por alguien que ocupando su misma función en la sociedad, la de asesinar a los más buscados, los mataría por ser ellos mismos asesinos buscados. Sin embargo eso no ocurre, es decir, se puede pensar que el negocio es redondo en tanto el asesinato a sangre fría sea legitimado por el poder dominante, en este caso el Estado.

Una segunda apreciación que cabe mencionar es el uso del mito como un generador de sentido.  Juan Rivano, en su libro “El Mito, el Poder y el Sin Sentido” plantea que el mito ha servido en las sociedades para construir sentido en el sin sentido que puede ser la vida, la política, la religión, y que este sentido construido es el que permita la emergencia del poder, al tiempo que este mismo poder se rectifica mediante el uso de mitos (por ejemplo, los negros son inferiores, los blancos superior; los dioses son pocos la masa es mucha; etc).

De lo anterior, en una parte de la película vemos como el Dr. King le cuenta un mito alemán a Django y como este se emociona al escucharlo, por lo que se puede apreciar, identificándose con los personajes, la historia y el destino de los individuos que constituyen el mito. La pregunta es: ¿Django se identifica con los personajes o es el que cuenta el cuento quien construye una historia para que Django pueda identificarse? Esto no lo pienso a efecto de nada, sino todo lo contrario. Una vez contada la historia Django elige trabajar una temporada con el Dr. King,  ser socios, para luego, en el futuro, Django ir en búsqueda de la realización del mito, su mito. Mito que no solo cuenta una historia, sino que declara las características del personaje principal,  un sujeto sin temor a los monstruos ni a la muerte, características que le permiten llegar a la realización exitosa del final del mito (que es justamente lo que se ve el final también de la película, incluso de manera muy simbólica, ya que el personaje del mito llega a la cumbre de la montaña a rescatar a la princesa habiendo asesinado al dragón, y es en una de las últimas escenas donde Django, desde un segundo piso, y ya con su chica segura, asesina a los últimos personajes que la mantenían como esclava. ¿Coincidencia? El cine es demasiado caro de producir para dejar espacio a las coincidencias.).

Así, mediante el mito, el Dr. King logra un socio con ideales y características óptimas para realizar su propio trabajo de exterminio. ¿No es de la misma forma como el cine amolda nuestras mitos para que nosotros, dejándonos llevar por el sentido, seamos personajes de una historia mayor llamada "orden de estado", sociedad civil, etc, etc, (respondiendo a la ideología imperante, claro)?

Otro punto, dentro de los tantos sobre los cuales podríamos reflexionar, y algo que supongo tiene relación con la nacionalidad de Tarantino, es la normalización de las armas como estrategia de orden y ley. Pareciera ser que en la película el 70% de los personajes carga con un arma (recordemos que la película está ambientada  en el viejo oeste norteamericano) y que justamente gracias a estas es que estos socios pueden llevar a cabo su negocio y al mismo tiempo cumplir con lo estipulado por la ley, traer vivo o muerto a tal o cual sujeto acusado de tal o cual delito.

 ¿Cuál es uno de los grandes debates hoy en EE.UU? ¿No es justamente la tenencia legal de armas? Luego de ver una película como Django pensé:  “si pudiera comprarme un arma la compraría”, y es justamente en esa sensación subjetiva donde puedo leer lo que ya cité en el comienzo y que parafraseo: el cine no  enseña qué desear sino cómo desear.

Por último, más allá de lo expuesto, podríamos pensar “bueno, dentro de todo igual es una película que muestra la emancipación de la raza negra y la venganza de estos contra tanta violencia de la que fueron víctimas, etc, etc…”. Podríamos tomarlo como un discurso que muestra y apoya la igualdad entre negros y blancos y pretende terminar con el racismo, sin embargo en el devenir de la historia, Django, en la medida en que va posicionándose dentro del mundo de los blancos va adoptando actitudes y formas de los blancos, es decir, para validar su lugar tiene que transformarse en un blanco mas (con piel negra). ¿No es esto, tal vez en el nivel mas inconsciente, para darle crédito al director, la manifestación de que aun no estamos libres del racismo?¿De que la única forma de ser libre es terminar siendo como un blanco, es decir, la raza blanca es aun el ideal de ser humano?¿No es al fin y al cabo un “bueno, aceptamos las diferencias pero vivamos bajo la política y la forma de los blancos (yanquis), sean musulmanes, africanos, chinos, latisnos, etc., etc.,?

Una entretenida película que no deja de mostrarnos (y no mostrarnos) cómo de manera sutil la ideología se inscribe en los sujetos, nosotros quienes la vemos, a través del cuento, el mito y el séptimo arte.

sábado, 4 de mayo de 2013

Ejercicios del Sinsentido, el Mito y el Poder

Un grupo muy pequeño de hombres encierra y esquirla a un grupo muy grande de hombres. Tan grande, que resulta necesario que no tengan las mas ligeras sospechas de su encierro y explotación  En este esquema, las fuerzas están muy desequilibradas  Para una estructuración exitosa del poder no bastan aquí los muros y candados del encierro. Se requieren, mitos. Por ejemplo, los muchos hombres hechos a partir de las piedras; los pocos hombres descendientes de los dioses. Esta es la trama básica de los mil y mil cuentos que insuflan las pompas del poder: los pocos que vienen de arriba y los muchos que vienen de abajo. Y así estamos hasta aquí. Unos pocos en el mundo industrial armado con misiles de cabeza nuclear, unos muchos en el resto del mundo. Fluyen, como los vientos por el cielo, los cuentos: pueblos históricos, pueblos superiores, pueblos elegidos, pueblos europeos; historia universal, cultura occidental, desarrollo técnico.

Pero, no hay figuras simples. Siempre es igual: cárceles dentro de cárceles dentro de cárceles. Cárceles a medias, cárceles mixtas. Uno pinta la jarra que lo encierra. Pero nadie va a tolerar que vengan a pintarle la jarra a él los que lo encierran. ¿Será normalmente así? No, porque si fuera ¿ cuál es el logro de la pintura? Se trata de que el muro no se vea. Para eso lo pintamos. O sea: normalmente, uno pinta el muro que lo encierra para que éstos no lo vean; pero igual de igual, uno no ve el muro en que se encuentra encerrado.

Otra cosa muy obvia. No vemos el muro; pero si procediéramos como si no existiera, no pasaría mucho sin darnos en la cabeza con él. A muchos, nos basta con el primer cabezazo. Sobándonos la cabeza, nos decimos: "No caben dudas, allí hay un muro por mas que no se vea". Estos, los de los cabezazos inducen en los demás la buena conducta. Así éstos se comportan como si hubiera un muro donde no ven ninguno. Y ésta es la espiritualización del muro, o su interiorización. Ahora, si por alguna falla o descuido apareciera a los ojos del más tuerto una parte del muro, todos correrían a pintarla para que no se viera. Y esta es la pintura de la santa unción

.-Del libro El Encierro del Minotauro, de Juan Rivano (p. 93-94)  

lunes, 29 de abril de 2013

Circolítica


La política es el espectáculo, el show, el circo más caro que como nación estamos pagando. Un circo, de todas formas y lamentablemente, necesario. 


Pero ese no es el principal problema. La gran mayoría, aquella mayoría que probablemente define hoy en día el destino de la nación no son personas, digámoslo, ilustrada. Son personas, comunes, ciudadanos. Individuos que poco escuchan razones pero si se dejan llevar por emociones. Y ese es un problema. 

La democracia está construida sobre la base de la razón, sobre la base de personas que pueden elegir de manera racional sus gobernantes, sin embargo hoy pareciera imperar el miedo antes que esta supuesta razón. Miedo a vivir gobernados por una derecha (fascista/capitalista) o una izquierda (comunista/marxista). Pero razones, pocas. 

¿Son  entonces las reflexiones y discusiones no más que mero onanismo intelectual? Por ahora me está pareciendo que sí. Y esto es un problema de educación, y no la educación que hoy se pide, sino de la que cada uno de nosotros tiene la responsabilidad de administrarse.

El escenario no es simple. Hoy hay discursos ideológicos sobre la palestra que no definen de la misma manera los conceptos que usan en común, pero que apuntan a generar un sentimiento que ligue al candidato o candidata con determinado afecto placentero o, de últimas, menos angustioso para el futuro votante.

Y todo lo anterior permite a estos, nuestros supuestos gobernantes, seguir con sus “políticas”, discusiones, ires, venires y decires, alimentándose a costa de quienes no tenemos otra opción mas que pagar para que representen su espectáculo.

Tal vez es momento de, como dice Zizek, dejar de actuar y sólo pensar, para que sea sobre el ejercicio de la reflexión que construyamos un camino hacia un proyecto político renovado que nos permita sentirnos menos abusados de como hoy, los chilenos, nos estamos sintiendo.

domingo, 14 de abril de 2013

El Capitalismo es el Auténtico Problema


Por Slavoj Zizek

¿Qué hacer después de las ocupaciones de Wall Street y de tantos otros lugares? Uno de los grandes peligros que acechan a los manifestantes es que se enamoren de sí mismos.
En San Francisco, donde se hicieron oír los ecos de la ocupación de Wall Street, esta semana un hombre se dirigió a la multitud para invitarla a participar como si se tratase de unhappening al estilo hippie de los años 60 : “Nos preguntan cuál es nuestro programa. No tenemos programa. Estamos aquí para pasarla bien.” Los carnavales son baratos.
La verdadera prueba de su valor es lo que queda al día siguiente, de qué manera cambiará nuestra vida diaria.
Los manifestantes deberían enamorarse del trabajo duro y paciente: son el comienzo, no el fin. Su mensaje fundamental es: se ha roto el tabú; no vivimos en el mejor de los mundos posibles; estamos autorizados, incluso obligados, a pensar en alternativas.
En una especie de tríada hegeliana, la izquierda occidental ha dado un giro completo: después de abandonar el “esencialismo de la lucha de clases” por la pluralidad de las luchas antirracistas, feministas y de otro tipo, el capitalismo claramente está resurgiendo como el auténtico problema.
Por eso, la primera lección que debemos aprender es: no le echemos la culpa a la gente.
El problema no es la corrupción o la codicia, el problema es el sistema que nos empuja a ser corruptos.
Tenemos por delante un largo camino y pronto tendremos que ocuparnos de las preguntas difíciles. ¿Qué organización social pude reemplazar al capitalismo existente? ¿Qué nuevo tipo de dirigentes necesitamos? ¿Qué órganos, incluidos los de control y represión? Las alternativas del siglo XX no funcionaron.
Aunque es emocionante disfrutar de los placeres de la “organización horizontal” de las multitudes que protestan con solidaridad igualitaria y debates libres de final abierto, también deberíamos tener presente lo que escribió G.K. Chesterton: “El mero hecho de tener una mente abierta no significa nada; el objetivo de abrir la mente, así como el de abrir la boca, es volver a cerrarla sobre algo sólido”.
Esto vale también para la política en épocas de incertidumbre : los debates de final abierto tendrán que aglutinarse no sólo en algunos significantes maestros nuevos sino también en respuestas concretas a la vieja pregunta leninista: “¿Qué se ha de hacer?” Los ataques conservadores directos son fáciles de responder. ¿Las protestas son antiamericanas? Cuando los fundamentalistas conservadores afirman queEstados Unidos es una nación cristiana, uno debería recordar lo qué es la cristiandad: el Espíritu Santo, la comunidad libre e igualitaria de creyentes unidos por el amor. Los manifestantes son el Espíritu Santo, mientras que en Wall Street los paganos adoran ídolos falsos.
¿Los manifestantes son violentos? Es cierto que su mismo lenguaje pudiera parecer violento, pero son violentos sólo en el sentido en que Mahatma Gandhi era violento. Son violentos porque quieren cambiar cómo son las cosas. ¿Pero qué es esta violencia comparada con la violencia que se necesita para asegurar el funcionamiento sin sobresaltos del sistema capitalista mundial?

*Traducción de Elisa Carnelli

Empatía por la clase política

Hoy, por razones de trabajo me tocó ir a la parte alta de Santiago…y diría que muy alta.

Esperando que la obra se terminara, y en ese mismo lugar, tuve el tiempo de adentrarme y meditar el momento, y no pude evitar llegar a sentir empatía para con la clase política chilena que vive en esos barrios(es decir, casi todos).

No me pareció raro, desde ese lugar, lo que no es sentir ir a trabajar apretado a un lugar rodeado de desarmonía. Viajar incomodo,en un bus lleno por avenidas atochadas, llegar a casa y estar preocupado porque quizás el dinero no alcanza para fin de mes. No, no me pareció raro, sintiendo aun como si yo fuera uno de ellos, sentir que me merezco el suelo que gano y no entender por qué no nos entienden si estamos tan bien como estamos.

Y me preocupé. Porque no me pareció extraño que exista la sensación de que la clase política no escucha a la ciudadanía, no comprende lo que sucede en el día a día y no gobierna para los ciudadanos, sino que parece gobernar para mantener intactos sus pequeños mundos, lejos de este país, pero en este mismo territorio.

Eran las cuatro de la tarde de un día viernes en Santiago y me sorprendí de que era posible escuchar las hojas de los arboles moverse con el viento. Me sentí calmo, pero también sentí tristeza. Tristeza por esos niños y personas que no ven más que paredes rayadas y están obligados a vivir en el centro mismo de esta jungla de cemento, ahí donde un árbol es un milagro y el color de la tierra impregna la visual y nos deja con la sensación de que algo en nosotros mismos también hubiera sido desforestado.

Si yo fuera político y viviera donde ellos viven no podría sentir lo que siente o es la ciudadanía.

Pobres, pude por ellos sentir empatía.


miércoles, 20 de marzo de 2013

Libertad, Igualdad, Fraternidad: desde Rousseau a doña Maria.

Pareciera ser que todos, desde nuestras perspectivas, aspiramos a que nuestros gobiernos de turno (y también nuestras religiones o creencias espirituales) nos den paz, estabilidad, libertad, fraternidad, etc., etc. Lleguen a cumplir, básicamente, nuestras expectativas-que a todo esto no tenemos idea de donde las traemos tampoco, pero que no viene al caso analizar en esta columna.

Sin embargo sucede que esos conceptos antes mencionados, y así como muchos otros más, son meros recipientes llenados con significados ideológicos que tratan de ganar lugar dentro del discurso social. Por poner un ejemplo, la libertad marxista es muy diferente a la libertad capitalista, la paz capitalista se logra de manera muy diferente a la marxista, y así sucesivamente. Y cada quien va haciendo su elección, sea consciente o no, del lugar desde donde quiere proponer la definición de esos conceptos.

Por lo anterior-que es estructural pero al mismo tiempo tan poco evidente-es que sea tan complejo que como sociedad lleguemos a acuerdos en relación a qué es lo que queremos y cómo lo queremos, y de cierta manera, todos tratamos de imponer la definición que le damos a esos conceptos que guiaran nuestro actuar social.

Insisto, es ingenuo seguir creyendo que nuestra libertad, igualdad y fraternidad es la libertad única, la fraternidad única y la igualdad única, pero llegar a ver esto no es tarea fácil y es responsabilidad nuestra cuestionar nuestras propias creencias o puntos de vista.

De aquí que me parece que la única salida a estos enroques discursivos donde todos creen tener la verdad, es ver y aceptar que partimos de un imposible. Un imposible de poder llegar a acuerdo puesto que intrínsecamente tenemos diferentes deseos que satisfacer. Y de aquí que la capacidad de reflexión y razonamiento se vuelva fundamental a la hora de lograr vivir en acuerdos puesto que, de otra forma, sólo estamos volviendo a totalitarismos con semblantes de democracia o dogmatismos con semblantes de racionalidad.

viernes, 15 de marzo de 2013

Solo sé que no se si se

“Antiguamente yo veía más ignorancia. Recuerdo que a la gente se le pagaba por ir a votar e iban sin preguntarse por nada, hoy parece que la gente ya no es tan tonta”. 

Si me quedara con esta frase que escuché en un almuerzo familiar, no sabría de donde vienen muchos de los problemas que hoy en día nos atañen, principalmente a nivel político-social. Sin embargo la dificultad radica en que hoy, quizás más que nunca, la ignorancia puede solaparse de diferentes maneras, siendo una de las más comunes la adquisición de un título universitario o un buen salario.

La proliferación de universidades y por ende de personas con un titulo profesional nos proporciona la falsa sensación de una población perita, lo que conlleva peligros de suma importancia.

¿Y cuáles podrían ser algunos peligros de todo esto? Vamos por parte. El sujeto ignorante que conoce los límites de su conocimiento y la extensión de su ignorancia puede actuar con cautela pues sabe que no sabe (lo que, es más, le da sabiduría, mas no conocimiento). Sin embargo el sujeto ignorante que cree que no es ignorante actúa en el mundo como un hombre de saber, es decir, como alguien que sabe y conoce lo que hace (lo que evidentemente no lo saca de su ignorancia).

¿Es necesario ejemplificar las consecuencias que un sujeto así puede traernos? Podríamos poner como ejemplo desde alguien que levanta un edificio, alguien que prepara medicamentos, alguien que dirige un movimiento religioso, hasta alguien que habla en televisión o que dirige un país, etc., etc.

Nombré en un comienzo también al sujeto de buen salario ¿Por qué esto?, bueno, pues porque el dinero querámoslo o no, da poder. Peor aún, algunos llegan a pensar que un tonto con plata es alguien que quizás en el fondo no es tan tonto, por lo tanto, menos ignorante de lo que se cree es.

Por esto y con esto me surge la siguiente pregunta: ¿es útil para el sistema sujetos que sean ignorantes pero funcionales? Pues claro que sí. El sistema actual, llamémoslo capitalismo-global, tiene como eje el movimiento de recursos económicos. Por otra parte el sistema político parece, más que querer gobernar para el bien de la sociedad, usar su puesto como un modo de enriquecimiento y poder, por lo que la ignorancia es de suma importancia para mantener las cosas como están y a la masa contenta.

Qué mejor forma de gobernar que teniendo tontos con titulo y a tontos con plata haciéndolos creer que son capaces o eruditos en sus ámbitos. Bonos, “educación” gratuita, acceso al crédito, prestamos, etc. Juzgue usted, la cosa no es sencilla porque lo que digo es lo no evidente, sin embargo basta con detenerse un momento, reflexionar y tal vez preguntarse cuántas veces usted emite opiniones o actúa olvidándose de que aun es muy probable que siga siendo un completo ignorante.

miércoles, 13 de marzo de 2013

Creo en...la..."santa"...iglesia católica (?)

Con la elección del nuevo Papa en esta época- conflictiva para la iglesia- a muchos parece aflorarnos algo así como un espíritu crítico ante el cómo puede existir gente que aun crea en estos personajes siendo pedófilos, corruptos, derrochadores, etc., etc., sin embargo no nos damos cuenta de que de la misma forma nosotros somos profundos creyentes de nuestras propias creencias. Y con esto apunto principalmente a nuestras creencias políticas, ya sea esta en el marxismo, socialismo, capitalismo, espiritualismo, etc., etc., incluso en el apoliticismo (se dieron cuenta que todo termina en “ismos”. Interesante)


Lo anterior no es algo bueno ni malo sino que tan sólo evidencia lo ciego que se puede ser al criticar y juzgar la creencia ajena sin poner en critica (ni darse cuenta, muy probablemente) de las propias creencias y, peor aún, ni cómo estas se intentan transmitir con la seguridad de que esta, la propia creencia y/o perspectiva, es la verdad que todos debemos compartir.



De todas formas y aprovechando el acontecer internacional relacionado con el catolicismo : ¿Se dan cuenta de lo relevante de elegir un papa latinoamericano en este momento? ¿Observaron el parecido que este Papa tiene con Juan Pablo II? ¿No parece llamativo que en el momento en que renuncia Benedicto XVI se da un buen momento para una reunión extraordinaria de cardenales-y hacer un cónclave  sin hacer un llamado excesivo de atención? ¿serán meras casualidades todas estas cosas? Como sea, a diferencia de los dichos de monseñor Ezzati, este papa no es un regalo sino, lisa y llanamente, un acto político más de la santa iglesia católica.

sábado, 9 de marzo de 2013

La estructura de la dominación y los límites de la democracia



Por Sebastian BARBOSA
Un colmado escenario, reiterados tics, un intenso movimiento de manos y un pequeño numero de hojas acompañaron y le bastaron al prolífico escritor y orador S. Zizek – ahora guru de Filósofos y Científicos Sociales – para desplegar un sinnúmero de inteligentes pensamientos en voz alta en su primer presentación en Buenos Aires. La cita tuvo lugar en el patio de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, el pasado martes 25 de noviembre.
A continuación presentamos la brillante exposición de este “impresentable” (en el mejor sentido de la palabra) pensador, como lo calificara Eduardo Gruner en su presentación:
No solamente les estoy agradecido a los organizadores sino que sobre todo a ustedes por haber venido, porque para mi no son señores sino compañeros.
Quisiera comenzar con una cita de un discurso reciente del presidente Bush, que no es mi presidente:
“La libertad no es el regalo de América a las naciones sino que es el regalo de Dios a la humanidad”.

Esta posición puede parecer modesta por el hecho de que no privilegia a los EEUU sino que por el contrario yo pienso que es muy peligrosa. Pero ¿por qué? Porque si la libertad fuera solo un regalo de los EEUU a las demás naciones, las cosas serían mucho mas fáciles puesto que los que se oponen a los EEUU se estarían oponiendo a un simple estado – nación. Por el contrario, la libertad si fuese un regalo de Dios a la humanidad, y los EEUU se perciben como el distribuidor privilegiado de esta libertad en el mundo, entonces los que se oponen a los EEUU simplemente se están oponiendo al regalo mas noble que le hizo Dios a la humanidad y por lo tanto quienes están en contra nuestro esta diciendo Dios Bush. Y esto es alrededor de lo cual giró toda la guerra de Irak, de hecho en un libro de dos neoconservadores norteamericanos recientes: William Cristol y Lorenz Edkaplan, ellos escriben: la misión comenzó en Bagdad pero no finaliza ahí, estamos en el umbral de una nueva historia, de una nueva era histórica, este es un momento decisivo, se trata de mucho mas de Irak se trata incluso de mucho más que el futuro de Oriente medio y la guerra contra el terror, lo que está en juego aquí es cuál será el papel que jugará EEUU en el Siglo XXI. Y ciertamente coincido con esa mirada, la guerra de Irak no giró ni en torno al petróleo ni a Irak sino que fue en torno a imponer la visión de los EEUU en el nuevo orden mundial. Permítanme ser claros en este punto. Mucha gente se queja de que los EEUU pretende jugar el papel de policía mundial y mucha gente reprocha a los EEUU que no se comporta como un simple estado nación sino como un imperio. Creo que el problema se plantea en los términos inversos, que los EEUU no son un imperio global, es decir actúan globalmente pero como un estado nación. Tal vez, ustedes recuerdan la antigua consigna de otros tiempos de los ecologistas que era que hay que pensar globalmente y actuar localmente. Creo que los EEUU hacen todo lo contrario, actúan globalmente y piensan localmente. Permítanme dar dos simples ejemplos. En la ex Yugoslavia, en una parte de la ex Yugoslavia, en Servia, el gobierno norteamericano esta ejerciendo una terrible presión sobre el gobierno Servio para que se extradite a los criminales de guerra al tribunal de La Haya. Y al mismo tiempo los mismos diplomáticos norteamericanos están presionando al gobierno servio para que firmen el tratado bilateral por el cual se comprometen a no extraditar americanos o no entregar americanos a la corte de La Haya. Y la misma lógica que busca un funcionamiento global para poder seguir pensando en términos de estado nación también se da en la política económica de los EEUU. ¿Qué es lo que está mal aquí? Quisiera hacer una breve referencia al ex ministro iraki de la información, Muhamed Saharafahad, creo que todos lo recordarán porque todos nos reímos mucho con sus comentarios durante la guerra. Pero una vez dijo la pura verdad y esto fue cuando le preguntaron si era verdadero, cierto, que los norteamericanos ya estaban controlando el aeropuerto de Bagdad y el dijo no, no es cierto porque ni siquiera se controlan a si mismos. Ahora bien, cuál es esa dimensión que los norteamericanos no controlan. En marzo de 2003 el Ministro de Defensa de EEUU se involucró en uno de los debates que tanto le gustan, en el marco de una conferencia de prensa. Este debate que suscitó Ramsfeld giraba en torno a lo conocido y lo desconocido. Y esta es la cita de Ramsfeld: hay cosas conocidas conocidas, que conocemos. Por ejemplo, sabíamos en ese momento que Sadam Hussein era en ese momento presidente de Irak. Sigo con la cita, y después hay desconocidos conocidos, es decir cosas que sabemos que no sabemos. Por ejemplo, mi interpretación es no sabemos cuantas armas de destrucción masiva tiene Irak. Mi comentario es que en realidad no es que nosotros sepamos ahora que no había armas de destrucción masiva sino que los EEUU lo sabían desde un principio, sabían que no lo sabían desde un principio. Un diplomático de EEUU recientemente me dio la clave y es que si los EEUU hubiesen estado seguros que habían armas de destrucción masiva en Irak nunca jamás habrían avanzado en el ataque por tierra, habrían tenido que contar con demasiadas víctimas y esta es la prueba de que ellos sabían que no había armas de ese tipo en Irak. Y vuelvo a la cita de Ramsfeld, tenemos ahora la sutileza filosófica de Ramsfeld porque plantea en esa cita que hay cosas desconocidas desconocidas, es decir cosas que no sabemos que no sabemos. Por ejemplo, el hecho de que Sadam tuviera alguna sorpresa tan terrible que ni siquiera nos podíamos imaginar que podía ser esa sorpresa. (irónicamente) y aquí nos encontramos con el limite del debate filosófico norteamericano porque Ramsfeld se detuvo en este punto. Como ustedes se habrán dado cuenta hay cuatro posibilidades y el solo menciono tres. Menciono cosas conocidas conocidas (sabemos que las sabemos), cosas conocidas desconocidas (sabemos que no las sabemos) y las cosas desconocidas (no sabemos que no las sabemos). La tópica freudiana del inconsciente es precisamente esta cuarta posibilidad: cosas que no sabemos que si sabemos. Es decir las fantasías, los juicios inconscientes de los cuales no somos concientes pero controlan y determinan nuestra acción. Y es en este nivel que opera hoy en día la ideología. Ustedes habrán escuchado este discurso que habla del fin de las ideologías, que vivimos en una era pragmática, posideológica.
Pero aquí podemos aprender una lección que nos enseño la teoría marxista en el fetichismo de la mercancía. Para Marx este fetichismo no se da en lo que nosotros pensamos sino en la manera en la que actuamos. Por ejemplo, todos sabemos que no hay nada mágico en el dinero, que es solo un pedazo de papel que te da acceso a una porción del PBI. Pero el fetichismo se da en la manera en que interactuamos en el mercado y ahí nos comportamos como si creyéramos en la magia. Nunca más que ahora es acertado el descubrimiento de Freud que no plantea la tópica en el sentido de que tenemos una conciencia oficial y una creencia reprimida que puede salir a luz sino que por el contrario nosotros nos creemos personas ilustradas no creyentes, iluministas pero nos comportamos como si creyéramos en la magia. Tomemos por ejemplo los racistas liberales que encontramos en todos lados en Internet. Oficialmente ustedes no saben que son racistas porque respetan al otro, etc. Por ejemplo, cada vez que me encuentro con uno de esos académicos norteamericanos muy políticamente correcto cuando veo cuando como se comportan con personas de otra raza no puedo dejar de percibir que se relacionan con mucha tensión y que en realidad su sentimiento inconsciente es racista. Les voy a dar un ejemplo muy ordinario extraído de uno de mis libros. Me impacto mucho las diferencias de estructura que había en la estructura de los baños en Alemania, en Francia y en EEUU. Como probablemente sepan ustedes, en Francia el agujero por el cual desaparecen los excrementos esta allí detrás como para que desaparezca lo más rápidamente de la visión. En los antiguos baños alemanes se constata un viejo ritual alemán, que en ese agujero de los inodoros está adelante como para que uno no solamente pueda oler los excrementos sino que de paso, pueda hacerse un control de salud y demás…. Los inodoros norteamericanos están llenos de agua, como para que los excrementos floten por ahí. Yo he leído tres libros sobre la comprensión de los inodoros. Es increíble como no se puede encontrar una justificación para estas diferencias. Todos tratan de argumentar de manera instrumental, cual es mas práctico y demás, pero mi lectura aquí es de corte mucho más ideológico. Desde fines del Siglo XVIII se presenta esta idea de la trinidad espiritual europea. Se da el tema de la economía inglesa, la política francesa, y la metafísica y poesía alemanas. Pero acaso, ¿no encontramos justamente eso en la estructura de los inodoros? El enfoque francés es revolucionario (el agujero allá atrás debería desaparecer y ser liquidado lo más rápido posible. El estilo anglosajón es práctico, económico: agua y demás. El estilo alemán, con lo que refleja, tienen una actitud poética. Si bien esta lectura ha sido un poco rápida tengan esto en cuenta cuando tengan una clase magistral y alguien les hable del fin de las ideologías, piensen que apenas termina la clase y esa persona va al baño, ingresa en la ideología.
A lo que voy es que aún un objeto tan simple como un inodoro no puede ser explicado en términos tan simples y básicos. Involucra todo una serie de creencias fundamentales subyacentes y esenciales. Incluso, si tomamos los alimentos, hoy esta muy de moda en los países desarrollados comprar lo que se ha dado en llamar, alimentos orgánicos. Pero la gran mayoría de la gente que compra ese tipo de alimentos no creo que realmente los compre porque esta convencida de que son saludables sino porque más bien quieren hacerlo como acto simbólico, en el sentido que son concientes de su salud. Así que a diferencia de aquellos que afirman que hoy en día no creemos, yo afirmo lo contrario, que creemos más que nunca. Simplemente nos gusta creer desde y a través de la distancia. Por ejemplo, porqué se ha vuelto tan popular el término cultura hoy en día, por qué se habla de estudios culturales, todo lleva el prefijo o el agregado de cultura. Yo creo que hoy en día cultura significa algo muy preciso. Todas aquellas prácticas religiosas ideológicas y demás las practicamos valga la redundancia pero tratamos de actuar como si no creyéramos en ellas. Si ustedes realmente creen en la magia, eso es religión. Si por otra parte ponen el árbol de Navidad, lo arman para los chicos y demás, eso es cultura. Casi todos mis amigos judíos me dicen siempre, yo no creo en eso, simplemente lo respeto por un tema de tradición todo este tema de la cultura kosher….Creo que fue por eso que todo el público occidental es tan esclarecido realmente sufrió un shock tan grande, se acuerdan hace tres años cuando en Afganistán dos talibanes bombardearon las famosas estatuas budistas. Yo creo que en realidad lo que les impacto no fue el hecho de que se cometiera esta barbaridad, este acto realmente barbárico. En realidad el Shock para mí fue que en realidad esa gente quedo impactada con el hecho de que hubiera gente que no tratara a estos monumentos como monumentos religiosos. Y resulta que a esta gente que en realidad lo que hace es tomar en serio sus creencias y prácticas los terminamos llamando fundamentalistas bárbaros. Y aquí el estado o la condición de la creencia es crucial. Yo creo que en realidad los creyentes ingenuos somos nosotros mismos, los supuestamente esclarecidos creyentes occidentales. Por ejemplo, como ustedes sabrán el error de los antropólogos fue el tema que tomaban las creencias primitivas o las que se trataban de una manera estrictamente literal, por ejemplo el caso de las tribus con las que se encontraban que explicaban el origen de todo a través de un pájaro. Pero un estudio histórico ya muestra que esto no era así. Por ejemplo P. Veyne, el famoso historiador francés en su libro, ¿Los antiguos griegos realmente creían en sus mitos? demuestra que en realidad ellos no creían sinceramente que si uno iba a la cima del monte Olimpo se iba a encontrar con Dios ahí arriba. Y yo creo que si hay alguien que tome las creencias demasiado literalmente somos nosotros mismos. Por ejemplo, la mayoría de la gente religiosa que yo conozco, si yo les digo, bueno a ver un momento pero vos realmente crees que allá arriba hay un señor sabio, etc, etc y me van a decir que no están del todo seguro pero sí es importante que los chicos, que sus hijos crean en eso, siempre esto se justifica a través de la necesidad de que otros crean. Por ejemplo, lo mismo pasa con los regalos de Navidad. Los adultos van a decir, nosotros no creemos en esto pero hacemos como que creemos para nuestros chicos. Por supuesto si les preguntan a los chicos también ellos van a a decir que no creen pero lo hacen por los padres. Y lo interesante es que si el sistema de creencias funciona perfectamente aunque nadie crea pero simule creer por la existencia de ese Otro ante el cual quieren fingir que creen. Esto se aplica a otro tipo de sensaciones, de sentimientos, no solamente a las creencias, sino a expresiones tan autenticas como la risa, el llanto, el duelo. Pensemos en este fenómeno en función de las mujeres que en determinadas culturas se contratan específicamente como lamentadoras para gemir y llorar cuando alguien muere. Nosotros nos reímos de esto como si fuera una estrategia primitiva pero en realidad no estamos haciendo lo mismo nosotros? Piensen en el clásico ejemplo de las risas grabadas en esas típicas series de TV como Friends, Cheers, etc. Lo que pasa ahí es mucho más misterioso de lo que parece. Por ejemplo, yo vuelvo cansado como un crypto después de un extenso día de trabajo, prendo la TV, y veo una serie en la cual veo y escucho risas y no me río, simplemente miro. Pero al final me siento aliviado como si yo mismo me hubiese estado riendo, literalmente como si el TV se riera por mi. Yo creo de nuevo que es así como funciona la ideología. Uno no tiene que creer en ella, incluso es mejor si uno no cree en ella. Esa ha sido una lección que yo mismo he aprendido en base a mi experiencia personal con el socialismo en Yugoslavia. De joven vi una charla del Secretario General del Partido Comunista en Eslovenia y nos dijo a nosotros, los jóvenes comunistas, ustedes tienen que seguir la cuarta tesis sobre Feuberbach teniendo en cuenta los principios de Marx no solamente moldear el mundo sino cambiarlo. Y el dijo todo buen comunista debe estudiar a Marx y  actuar en función de los dos libros del Capital. Luego de la charla yo me acerque y le dije cómo fue que nadie le comentó que lo que él mencionó es la tesis numero 11 y que en realidad Marx escribió tres volúmenes del capital. El me dijo, yo en realidad eso lo sé pero justamente a eso iba.
El punto esencial al que apuntaba, era transmitir a la gente que no me importaba. Yo creo que la idea de la interpelación ideológica de Althusser a esta altura se vuelve demasiado simple. Si es que la ideología ha de funcionar, no se la debe tomar demasiado directamente. Por ejemplo, ustedes no deberían identificarse totalmente con determinado concepto, noción religiosa, política o de otra índole. Ustedes tienen que decir bueno, yo no puedo reducirme a una encarnación de una ideología, yo soy una persona compleja con un montón de otros elementos y aristas, no se me puede reducir solamente a eso. Y yo creo que a través de esa diferencia en más respecto de la ideología reconociendo que hay algo más en mi aparte de la ideología es así que la ideología funciona. Yo creo que el más grande ejemplo en la historia de la Iglesia es San Agustín, yo soy ateo y vengo de un país ateo como es Eslovenia, y San Agustín hizo dos cosas: el inventó el interior cristiano moderno, esa profundidad de estudio teológico y psicológico. Pero a la vez, el logró la transformación de la cristiandad para convertirse en religión del estado, y yo creo que las dos operaciones son lo mismo básicamente. Mi mensaje para ustedes es que no se dejen engañar, que no tomen en serio a aquella gente que predica la moderación, que dice que no hay que tomar a las ideologías seriamente porque esos son los verdaderos ideólogos. Ahora quizás después de esta digresión quizás tal vez pueda volver al tema de la guerra. ¿Qué fue lo que pasó concretamente con la guerra contra el terrorismo después del 11 de setiembre? ¿Y que pasó precisamente a ese nivel de presuposiciones ideológicas? Esta de moda decir que en 1989 el año de la caída del socialismo marcó el fin de las utopías. Y yo en cambio creo lo contrario, que en realidad marcó la última década de explosión de una utopía que en este caso fue la utopía liberal capitalista. Fukuyama lo dijo claramente, el hablo del fin de la historia, es decir que sabemos lo que tenemos que hacer y esto es una utopía. Yo creo que el 11 de setiembre marcó justamente el fin de esa utopía. Si el gran símbolo de los años 1989 y 1990 fue la caída de los muros de Berlin, el símbolo de estos últimos años más recientes son estos nuevos muros que se están construyendo, unos literales como el que existe entre Israel y la franja occidental y por supuesto todas esas paredes son muros burocráticos, administrativos y demás. De hecho mi punto es que lo que se está dando últimamente es un deplazamiento fundamental en el funcionamiento de la democracia. Cuestiones que hace diez años habían sido impensables en el inconciente iluminista hoy forma parte de la práctica cotidiana. Hablemos de la tortura por ejemplo. Hace diez, quince años había sido impensable en occidente discutir públicamente acerca de la tortura. Como ustedes tal vez sepan desde el 11 de setiembre, la tortura es un tema publico en EEUU y no solamente de publicaciones marginales de la extrema derecha sino en medios centrales como en Newsweek o Times donde abiertamente se discute de que manera y en que medida hay que torturar a los sospechosos del 11 de setiembre. Por ejemplo, hace dos años un columnista muy respetado de Newsweek Jonathan Alther escribió una nota que llevaba como título: “Es hora de pensar de nuevo la tortura”, y de nuevo, es Newsweek que es un órgano de prensa del centro totalmente respetado y liberal, no es una revista de extrema derecha. Una breve cita de este autor: No pongo en duda que es contrario a los valores norteamericanos la tortura pero aunque sigamos proclamando públicamente contra los abusos de derechos humanos de todo el mundo, necesitamos tener un espíritu abierto y una actitud abierta antes de tomar las medidas necesarias para combatir el terrorismo como la de los interrogatorios psicológicos permitidos por…..y tenemos que pensar también en transferir algunos sospechosos a nuestros aliados menos delicados por más que tal vez resulte hipócrita, nadie dijo que esto fuera ser fácil o divertido. Para mi lo problemático de esta cita no es que esté haciendo apología de la tortura sino por las razones que aduce para ello. Lo espantoso que se está dando aquí es el hecho de la tortura, que se sabe que sucede en secreto, sino lo horroroso es que hemos llegado a un estado donde se puede hablar en público y tranquilamente sobre la tortura. Preferiría que este autor fuera pro- tortura ya que sería más fácil de argumentar. Pero por más que el se plantee como formalmente como contrario legitima la división en torno a la tortura. Se habrán dado cuenta cual es su solución, es terciarizar a la tortura. Creo que este es el punto crucial en torno a la guerra de Irak en la medida en que han surgido sustitutos de nuevas reglas en las relaciones internacionales en lo que hace a derechos humanos y esta es la razón por la cual no deberíamos luchar por las batallas incorrectas, las falsa batallas. Los EEUU nos dice que Husseim era un criminal, no hay que defenderlo a Husseim, por el contrario yo incluso creo que era peor que como lo pintaron los norteamericanos. Acá es significativo que los EEUU cuando enumeran los supuestos crímenes de Husseim se olvidan de los crímenes más tremendos. Sin duda alguna, el crimen más espantoso que cometió Husseim fue su ataque contra Iran y de eso nunca se habla. Porque EEUU lo apoyó en su momento. Y aquí quiero considerar una referencia a Lacan, ustedes recordaran que Lacan decía que si tenemos un marido celoso, de que tiene razón con sus celos porque efectivamente su mujer se esta acostando con todo el mundo, sus celos son patológicos. Y lo crucial en este punto no es saber porque la señora se acuesta con medio mundo sino porque este señor tiene que sostener toda su estructura psíquica alrededor de estos celos tan tremendos.
Lo mismo pasa por ejemplo con el antisemitismo. Es totalmente equivocado discutir con un antisemita diciéndole, estas equivocado, los judíos no son como vos decís. Tomemos Alemania 1937, Cuando los Nazis en su época decían que los judíos estaban seduciendo a las chicas alemanas. Bueno tal vez en cierta manera fuera así, probablemente hubiera algunos judíos que seducían algunas chicas alemanas, lo mismo cuando acusaban a los judíos de estar explotando a las trabajadoras alemanas, probablemente en algunos casos se daba esto, pero este era un falso debate porque el antisemitismo… La pregunta central no es que el antisemitismo reprocha cosas a los judíos que ellos no son en realidad, sino que lo que hay que preguntarse es por qué la ideología nazi necesitaba elegir, buscar en el judío la figura del enemigo para sostener su estructura ideológica. Y lo mismo sucede con la guerra con Irak, la pregunta no es en qué medida Sadam es la encarnación del mal sino por qué los EEUU tuvieron que construirlo como la figura del enemigo, esa es la pregunta central. Pero incluso en un nivel más elemental se esta dando un desplazamiento ideológico mucho más fundamental. Permítanme comenzar con fenómeno un aparentemente trivial. Ustedes habrá notado que en el mercado haya cada vez más productos que están privados de su contenido dañino, o nocivo, café sin cafeína, crema sin contenido graso, cerveza sin alcohol, etc. Esto no se limita a las mercancías, por ejemplo el sexo virtual, qué es el sexo virtual sino el sexo sin sexo. Y que otra cosa es sino el planteo de Collin Powell que hablaba de una guerra de daños colaterales. Es como café descafeinado o guerra sin guerra, en que reside el cambio en este marco. En la ética más tradicional teníamos que gozar de las cosas pero equilibradamente con moderación. Hoy nos encontramos con una suerte de extraña coincidencia de opuestos porque realmente no es posible ejercer la moderación si todo está evitado de su potencial dañino, por ejemplo, ya no se trata de tomar café moderadamente porque como esta descafeinado uno puede tomar todo el café que quiera. En los Angeles tuve un problema en donde tuve que comprar laxantes. Me dieron un producto genial que era chocolate laxante. Así que si estás más constipado, come más chocolate….. creo que esta es la mejor metáfora de hacia donde estamos marchando hoy en día.
A mi me parece erróneo calificar a la sociedad contemporánea como sociedad de consumo, en primer lugar por la obvia cuestión que hay una sociedad de consumo pero solo para el 10 % privilegiado, lo mismo vale para todas estas teorías que hablan de la desaparición del trabajo manual etc., en la sociedad pos industrial, porque el trabajo manual esta desapareciendo de los países occidentales y se esta trasladando a Indonesia, China, etc y esto es amanera en que leo las películas de James Bond. Se dieron cuenta que las películas de J. Bond son películas donde se ven intensos procesos de producción de trabajos físicos manuales, cuando ocurre esto, bueno, cuando J. Bond llega al territorio de los malvados y logra entrar y ahí se procesan drogas, armas. La misión de J. Bond es por supuesto destruir este lugar, tal vez J. Bond no sea un agente inglés y sea un agente de aquellos sociólogos que promulgan que está desapareciendo el trabajo. El otro punto es que cada vez nos da más miedo acceder al verdadero consumo abierto. Este serían las drogas, cocaína, alcohol. Esta es la razón por la cual en los países occidentales la marihuana es tan popular. Es una especie de agencia de peinados, con opio o sin opio uno puede consumirla sanamente. Pero es mucho más interesante descubrir donde, en qué lugar de la estructura ideológica encontramos esta misma estructura del chocolate laxante. Por ejemplo la cuestión de la tolerancia multi cultural. Yo planteo que la manera en la que funciona esta tolerancia es precisamente un signo de lo opuesto, de la intolerancia. Nos referimos con tolerancia cuando decimos que el otro sea pero que no haya acoso. La ideología es que el otro no se acerque demasiado. Lo que fuere que uno haga es una forma de acoso, si te miro demasiado fijo te estoy violando, si me pongo a fumar te estoy envenenando y si te grito es un acoso verbal, entonces la tolerancia significa quedate lo más lejos posible porque no tolero tu cercanía. Y para mi los multimillonarios como G. Soros son una especie de encarnación del chocolate laxante. Media parte del día se la pasa ganando dinero sin ninguna clemencia y destruyendo la vida de personas y la otra parte del día se dedica a devolverle a esa misma gente lo que le sacó. ¿Acaso lo mismo no se aplica para las guerras? Tengamos en cuenta que las últimas guerras todas fueron retratadas como intervenciones pacifistas. Hoy en día las guerras sólo se llevan a cabo para asegurar la paz, es como el chocolate laxante, quieren más paz hagan, la guerra. Creo que U. Beck tuvo razón al acuñar un nuevo término como el utilitarismo humanista pacifista. Y en este sentido coincido con G. Agamben cuando plantea que la lógica contemporánea de los campos de concentración hubieran tenido dos niveles: por un lado Guantánamo: aislar al enemigo, y por el otro, la ayuda humanitaria. En la antigüedad es incluso más radical. Tenemos una situación aparentemente contradictoria. Por un lado tenemos una maquinaria estatal que cada vez nos controla con mayor alcance a la que M. Foucault llamaba la biopolítica. Por otro lado tenemos al opuesto, esta insistencia realmente narcisista en torno a los derechos humanos del acoso que ha tenido lugar. Pero se trata de dos caras de la misma moneda y de manera incluso más radical es aquí donde radica el problema la democracia. Hay un nuevos estereotipo sociológico que plantea que vivimos en una sociedad con opciones excesivas pero yo creo que esta apariencia de posibilidades excesivas, esta plétora de posibilidades, cubre el hecho de que cada vez tenemos menos posibilidad de elección, así que para aclarar este punto permítanme concluir con una anécdota de uno de mis libros: tenemos una escena familiar y su papá su mamá le dice al hijo que vaya a visitar a su abuelo. Si tienen al padre típico autoritario les va a decir bueno, no me importa si quieres ir o no, pórtate bien y anda a visitar a tu abuela y compórtate, pero tienen suerte si esa es la situación en la que están porque si tienen un padre posmoderno les va a decir algo distinto, les va a decir, vos sabe cuanto te quiere tu abuelo no solamente quiero que la visites sino que tengas ganas y todo niño, todo hijo que no es un idiota sabe lo que esto significa. Dentro de esta aparente posibilidad de elección de hacer lo que uno quiere subyace una orden, un mandato oculto, que es que el mandato no es sólo que tienes que ir a visitar a tu abuelo si no que te tiene que encantar ir, yo creo que es así hoy en día como funciona muchas veces la libertad de acción, en realidad de esta aparente libertad de elección se les esta diciendo cual es la decisión que tienen que tomar pero además que tienen que actuar como si fuera su propia elección, por ejemplo es muy común, se ha puesto de moda decir que estamos ingresando en una nueva era posindustrial en la que ya no va a existir esto del empleo a largo plazo y estable sino que vamos a tener que ir adaptándonos y reconvirtiéndonos y tenemos que ir actuando de una manera en la que nos vamos a tener que ir delineando nuestro trayecto a lo largo de la vida de maneras cambiantes, yo creo que este es el ejemplo más duro de la ideología esta situación en realidad traumática de no poder contar con un empleo estable se presenta ahora como una nueva libertad, como una nueva posibilidad de estar reinventándose, convirtiéndose en un sujeto nómada. Y yo creo que eso es lo que dificulta el análisis político hoy en día que nuevas formas de no libertad de falta de libertad se presentan como nueva libertades, por eso yo creo que esa situación en realidad refleja un estado de cosas en el que ya no podemos limitarnos a confiar solamente en conceptos antiguos yo aquí diría que la izquierda todavía no ha sabido reflejar estos cambios.
Piensen en lo extraño de la situación actual, hace 30 o 40 años se discutía como iba a ser el futuro, si comunista, socialista, hoy ya nadie discute de estas cuestiones, todos aceptamos que el capitalismo está aquí para quedarse pero por otro lado estamos preocupadisimos por catástrofes, cataclismos cómicos por ejemplo algún nuevo virus o un nuevo asteroide que termine destruyendo la tierra, la paradoja es que es más fácil imaginarse el fin de toda la vida en la tierra que algo que es a menor escala, el fin del capitalismo, nosotros siempre deberíamos reinventar la utopía, pero en qué sentido, hay dos significados falsos: Uno es este antiguo consejo de imaginarse una sociedad plural que sabemos que nunca se va a concretar y la otra utopía es esta utopía del capitalismo en la cual uno sigue encontrándose con nuevos deseos perversos que no solamente quiere realizar sino que lo obligan a uno a realizar, por ejemplo, y esto que les voy a contar ahora no es un chiste sino que es cierto, en unas pequeñas comunidades norteamericanas bastante radicalizadas hablan del la siguiente opción: hablan de que la gente que adopta a la necrofilia en realidad están sufriendo una desventaja en la sociedad que quizás habría que encontrar la forma de suministrarles los cuerpos, imagínense, se ve como algo posible hacer el amor al cadáver pero por otra parte ustedes serían utópicos si creyeran en la posibilidad de controlar las fluctuaciones monetarias internacionales, yo creo que a diferencia de este tipo de utopía, la verdadera utopía no es algo que uno se imagina, un sueño, sino que es algo que en realidad surge de un impulso, de una necesidad pura y autentica de sobrevivir, una necesidad de supervivencia cuando uno se encuentra en una situación en la que ya no es posible una salida dentro de las coordenadas de lo habitual, entonces nuevamente destaco que la utopía es algo que uno se ve obligado a imaginar uno se ve forzado a imaginarla y no es algo que surja libremente de una fantasía sino que es un imperativo de una urgencia de una situación,
Quiero agradecer que me hayan escuchado…

Mas de Zizek en: http://zizekspanish.wordpress.com/

La nueva vulgata planetaria

LE MONDE DIPLOMATIQUE
AÑO DE PUBLICACION: 2000
MES DE PUBLICACION: MAYO
NUMERO: 55
 
ESTADOS UNIDOS EN LAS CABEZAS 


En todos los países avanzados, patronos y altos funcionarios internacionales, intelectuales mediáticos y periodistas de alto rango, se han puesto de acuerdo para hablar una extraña novlangue (nueva lengua) cuyo vocabulario, que aparentemente no ha surgido de ningún sitio concreto, está en todas las bocas: "mundialización" y "flexibilidad"; "gobernabilidad" y "empleabilidad"; "underclass" y "exclusión"; "nueva economía y "tolerancia cero"; "comunitarismo", "multiculturalismo" y sus parientes "posmodernos", "etnicidad", "minorías", "identidad", "fragmentación", etc. 

La difusión de esta nueva vulgata planetaria -de la que están ausentes de forma relevante capitalismo, clases, explotación, dominación, desigualdades, que han sido eliminados con el pretexto de la presunción de su obsolescencia o de su impertinencia- es el producto de un imperialismo adecuadamente simbólico: los efectos son aún más graves y perniciosos al ser sostenidos no sólo por los partidarios de la revolución neoliberal que (con la cobertura de "modernización") pretenden rehacer el mundo haciendo tabla rasa de conquistas sociales y económicas que son el resultado de cien años de luchas sociales, y que se quieren pintar ahora como arcaísmos y obstáculos al nuevo orden naciente, sino también por agentes culturales (investigadores, escritores, artistas) y militantes de izquierda que, en su gran mayoría, se siguen considerando progresistas.
Al igual que en los dominios de género o de etnia, el imperialismo cultural ejerce una violencia simbólica que se apoya en una relación de comunicación forzada para arrancar la sumisión y cuya particularidad consiste en este caso en universalizar los particularismos ligados a una experiencia histórica singular, ignorando ese contexto y asumiéndolos como universales (1).
De esa manera, del mismo modo que, en el siglo XIX muchas cuestiones filosóficas (como el tema spengleriano de la "decadencia") que se debatían en toda Europa tenían su origen en las particularidades y los conflictos históricos específicos del universo singular de los universitarios alemanes (2), igualmente hoy muchos tópicos nacidos directamente de enfrentamientos intelectuales ligados a las particularidades y particularismos de la sociedad y las universidades norteamericanas se han impuesto, bajo formas en apariencia "ahistóricas", al conjunto del planeta.
Esos lugares comunes, en el sentido aristotélico de nociones o de tesis con las que se argumenta pero sobre las que no se argumenta, deben lo esencial de su fuerza de convicción al prestigio reconocido del lugar en que emanan y al hecho de que, al circular en un flujo continuo de Berlín a Buenos Aires y de Londres a Lisboa, están presentes en todas partes a la vez y en todas partes son reiteradas por esas instancias pretendidamente neutras del pensamiento neutro que son los grandes organismos internacionales -Banco Mundial, Comisión Europea, Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)-, las "cajas pensantes" conservadoras (Manhattan Institute en Nueva York, Adam Smith Institute en Londres, la ex Fondation Saint-Simon en París, Deutsche Bank Fundation en Frankfort), las fundaciones filantrópicas, las escuelas del poder (Science-Po en Francia, London School of Economics en el Reino Unido, Harvard Kennedy School of Government en Estados Unidos, etcétera), y los grandes medios de comunicación, incansables distribuidores de esa "lengua franca" que sirve para todo, bien elaborada para dar a los editorialistas apresurados y a los especialistas solícitos del "import-export" cultural la ilusión del ultramodernismo.
Más allá del efecto automático de la circulación internacional de ideas, que tiende por su propia lógica a ocultar las condiciones y las significaciones de origen (3), el juego de las definiciones previas y de las deducciones escolásticas sustituye, con la apariencia de la necesidad lógica, a la contingencia de las necesidades sociológicas negadas y tiende a enmascarar las raíces históricas de todo un conjunto de cuestiones y de nociones -la "eficacia" del mercado (libre), la necesidad del reconocimiento de las "identidades" (culturales), o aún más la reafirmación-celebración de las "responsabilidades" individuales- que se decretarán como filosóficas, sociológicas, económicas o políticas, según el lugar y el momento de la recepción. 

Un supuesto "sentido común"  universal

Planetarizados de esa manera, mundializados, en el sentido estrictamente geográfico, al mismo tiempo que particularizados, esos lugares comunes que el machacamiento mediático transforma en sentido común universal, consiguen hacer olvidar con frecuencia que no hacen más que expresar, bajo una forma truncada e irreconocible (que incluye a aquellos que las propagan) las realidades complejas y cuestionadas de una sociedad histórica particular, tácitamente constituida en modelo y medida de todas las cosas: la sociedad norteamericana de la era posfordista y poskeynesiana. Ese único superpoder, esa Meca simbólica de la Tierra, se caracteriza por el desmantelamiento deliberado del Estado social y el hipercrecimiento correlativo del Estado penal, el aplastamiento del movimiento sindical y la dictadura de la concepción de la empresa sólo en el "valor-accionista", y sus consecuencias sociológicas, la generalización del asalariado precario y de la inseguridad social, constituidos en motor privilegiado de la actividad económica.
Sucede así, por ejemplo, con el debate vago y desvaído en torno al "multiculturalismo", tema importado en Europa para designar el pluralismo cultural en la esfera cívica, mientras que Estados Unidos lo remite, en el movimiento mismo con el que lo enmascara, a la continuada exclusión de los negros y a la crisis de la mitología nacional del "sueño americano" de la "oportunidad para todos", correlativa a la bancarrota que afecta al sistema de enseñanza pública en el momento en que la competencia por el capital cultural se intensifica y en que las desigualdades de clase se incrementan de manera vertiginosa.
El adjetivo "multicultural" oculta esa crisis aislándola artificialmente en el microcosmos universitario de manera exclusiva y expresándola en un registro ostensiblemente "étnico", mientras que lo que se juega verdaderamente no es el reconocimiento de las culturas marginalizadas por los cánones académicos, sino el acceso a los instrumentos de (re)producción de las clases media y superior, como la universidad, en un contexto de ruptura activa y masiva del Estado.
El "multiculturalismo" norteamericano no es un concepto, ni una teoría, ni un movimiento social o político, aunque pretenda ser todo eso a la vez. Es un discurso pantalla cuyo estatus intelectual es el producto de un gigantesco efecto de "allodoxía" nacional e internacional (4) que engaña tanto a los que están como a los que no están. Se trata pues de un discurso norteamericano, aunque se piense y se dé como universal, que expresa las contradicciones específicas de la situación de universitarios que, aislados de cualquier acceso a la esfera pública y sometidos a una enorme diferenciación en su medio profesional, no tienen otro terreno en donde descargar su libido política que en el de simples querellas académicas disfrazadas como epopeyas conceptuales.
El "multiculturalismo" arrastra pues hacia todos los sitios donde se exporta los tres vicios del pensamiento nacional norteamericano: a) el "grupismo", que reifica las divisiones sociales canonizadas por la burocracia estatal en principio de conocimiento y de reivindicación política; b) el populismo, que reemplaza el análisis de las estructuras y de los mecanismos de dominación por la celebración de la cultura de los dominados y de su "punto de vista", elevado al rango de prototeoría en acto; c) el moralismo, que obstaculiza la aplicación de un sano materialismo racional en el análisis del mundo social y económico y de ese modo condena a un debate sin fin ni efectos sobre el necesario "reconocimiento de las identidades" mientras que, en la triste realidad de todos los días, el problema no se sitúa de ninguna manera en ese nivel (5): mientras que los filósofos se relamen doctamente con el "reconocimiento cultural", decenas de millares de niños provenientes de clases y etnias dominadas son expulsados fuera de las escuelas primarias por falta de plazas (sólo en la ciudad de Los Angeles hubo el pasado año 25.000 casos), y sólo un muchacho sobre diez proveniente de familias que ganan menos de 15.000 dólares anuales accede a la universidad, frente al 94% de los hijos de familias que disponen de más de 100.000 dólares.
Se podría hacer una demostración similar respecto a la noción fuertemente polisémica de "globalización", que tiene como efecto (si no como función) vestir de ecumenismo cultural o de fatalismo economicista los efectos del imperialismo norteamericano y enmascarar una relación de fuerza transnacional como una necesidad natural. Al término de una inversión simbólica fundada en la naturalización de los esquemas del pensamiento neoliberal, se acepta con resignación como resultado obligado de las evoluciones nacionales, cuando no se celebra con un entusiasmo borreguil. Un pensamiento neoliberal cuya dominación se ha impuesto desde hace veinte años gracias al trabajo de los think tanks conservadores y de sus aliados en el campo político y periodístico (6), a la remodelación de las relaciones sociales y de las prácticas culturales conforme al patrón norteamericano, que se ha ido estableciendo en las sociedades avanzadas a través de la pauperización del Estado, y de la conversión en mercancías de los bienes públicos junto a la generalización de la inseguridad salarial.
El análisis empírico de la evolución de las economías avanzadas ante su larga duración sugiere sin embargo que la "globalización" no es una nueva fase del capitalismo sino una "retórica" que invocan los gobiernos para justificar su sumisión voluntaria a los mercados financieros. Lejos de ser, como no cesa de repetirse, las consecuencias fatales del crecimiento de los intercambios exteriores, la desindustrialización, el crecimiento de las desigualdades y la contracción de las políticas sociales son el resultado de decisiones de política interior que reflejan la oscilación de las relaciones de clase en favor de los propietarios del capital (7).
Al imponer al resto del mundo categorías de percepción homologadas con sus estructuras sociales, Estados Unidos reconstruye de nuevo el mundo a su imagen: la colonización mental que se opera a través de la difusión de esos "verdaderos-falsos" conceptos no puede conducir más que a una especie de "Washington consensus" generalizado e incluso espontáneo, como puede observarse hoy en materia de economía, de filantropía o de enseñanza de la gestión. Efectivamente, ese doble discurso que, fundado en la creencia, incluso en la ciencia, al sobreimponer al fantasma social del dominante la apariencia de la razón (especialmente económica y politológica), está dotado del poder de hacer que sucedan las realidades que pretende describir, según el principio de la profecía autorrealizante: presente en los espíritus de quienes deciden en política o en economía y en los de sus públicos, sirve de instrumento de construcción de políticas públicas y privadas, al mismo tiempo que de instrumento de evaluación de esas políticas. Como todas las mitologías de la Edad de la ciencia, la nueva vulgata planetaria se apoya en una serie de oposiciones y equivalencias, que se sostienen y se responden, para describir las transformaciones contemporáneas de las sociedades avanzadas: liberación económica del Estado y refuerzo de sus componentes policiales y penales; desregulación de los flujos financieros y del mercado del empleo; reducción de la protección social y celebración moralizadora de la "responsabilidad individual": 

MERCADO
libertad
abierto
flexible
dinámico, en movimiento
futuro, novedad
crecimiento
individuo, individualismo
diversidad, autenticidad
democrático 

ESTADO
coacción
cerrado
rígido
inmóvil, fijo
pasado, desfasado
inmovilismo, arcaísmo
grupo, colectivismo
uniformidad, artificialidad
autocrático ("totalitario") 
El imperialismo de la razón neoliberal encuentra su ejecución intelectual en dos nuevas figuras ejemplares del productor cultural. Primero el experto, que prepara en la sombra de los pasillos ministeriales o patronales o en el secreto de los think tanks documentos con fuerte contenido técnico, arropados lo más posible con un lenguaje económico y matemático. A continuación, el consejero del príncipe en materia de comunicación, tránsfuga del mundo universitario pasado al servicio de los dominadores, cuya misión es presentar de modo académico los proyectos políticos de la nueva nobleza de Estado y de la empresa y cuyo modelo planetario es, sin discusión posible, el sociólogo británico Anthony Giddens, profesor en la Universidad de Cambridge recientemente colocado a la cabeza de la London School of Economics y padre de la "teoría de la estructuración", síntesis escolástica de diferentes tradiciones sociológicas y filosóficas. 

La síntesis escolástica

Y puede verse la encarnación por excelencia de la artimaña de la razón imperialista en el hecho de que Gran Bretaña, colocada, por razones históricas, culturales y lingüísticas en posición de intermediario, de neutro (en el sentido etimológico), entre Estados Unidos y la Europa continental, que ha proporcionado al mundo ese caballo de Troya de dos cabezas, en la persona dual de Tony Blair y Anthony Giddens, "teórico" autoproclamado de la "tercera vía", que, según sus propias palabras, citadas textualmente, "adopta una actitud positiva respecto a la globalización"; "intenta reaccionar ante las nuevas formas de desigualdades" pero teniendo en cuenta de entrada que "los pobres de hoy no son semejantes a los pobres de antaño (lo mismo que los ricos no son similares a los que lo eran antes)"; "acepta la idea de que los sistemas de protección social existentes, y la estructura del conjunto del Estado, son el origen de los problemas, y no sólo la solución para resolverlos"; "subraya el hecho de que las políticas económicas y sociales están ligadas", para mejor afirmar que "los gastos sociales deben ser valorados en términos de sus consecuencias para la economía en su conjunto"; finalmente, "hay que precuparse de los mecanismos de exclusión"; que descubre tanto "en las capas bajas de la sociedad, como también en las altas", convencido de que "redefinir la desigualdad en relación con la exclusión a esos dos niveles" está "de acuerdo con una concepción dinámica de la desigualdad" (8). Los patronos de la economía pueden dormir tranquilos: han encontrado su doctor Pangloss ("el mejor de los mundos")./P.B. y L.W.







NOTA AL PIE:
(1) Precisemos de entrada que Estados Unidos no tiene el monopolio de la pretensión de la universalidad. Muchos otros países, Francia, Gran Bretaña, Alemania, España, Japón, Rusia, han ejercido o se esfuerzan por ejercer todavía en su propia esfera de influencia formas de imperialismo cultural enteramente comparables. Con la diferencia sin embargo que, por vez primera en la historia, un sólo país se encuentra en posición de imponer su punto de vista sobre el mundo, al mundo entero.
(2) Cf. Fritz Ringer, The Decline of the Mandarins, Cambridge University Press, Cambridge, 1969.
(3) Pierre Bourdieu, "Les conditions sociales de la circulation internationale des idées", Romanistische Zeitschrift fur Literaturgeschichte, 14-1/2, Heidelberg, 1990.
(4) Allodoxia: el hecho de tomar una cosa por otra.
(5) Tampoco la globalización de los intercambios materiales y simbólicos, la diversidad de culturas, data de nuestro siglo puesto que es coextensiva a la historia humana, como ya lo había señalado Emile Durkheim y Marcel Mauss en su "Note sur la notion de civilisation" (Année sociologique, núm. 12, 1913, vol. III, Editions de Minuit, París, 1968).
(6) Léase a Keith Dixon, Les Evangélistes du marché, Raisons d'agir Editions, París, 1998.
(7) Sobre la "globalización" como "proyecto norteamericano" que intenta imponer la concepción del "valor-accionista" de la empresa, cf. a Neil Fligstein, "Rhétorique et réalités de la mondialisation", Actes de la recherche en sciences sociales, núm. 119, septiembre de 1997.
(8) Extraido del catálogo de definiciones escolares de las teorías y opiniones políticas de Anthony Giddens que el propio autor propone en la rúbrica "FAQs (Frequently Asked Questions)" de su página en Internet: www.lse.ac.uk/Giddens/